El otro de los estudios presentados, realizado por el Departamento de Nutrición y la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, determinó que el entorno familiar tiene mayor incidencia en la cultura nutricional de los niños que la escuela, luego de analizar la situación de la epidemia en siete comunas de la Región Metropolitana.
En la misma línea, otro estudio, elaborado por la Escuela de Nutrición y el INTA concluyó que la mayor ingesta calórica y de grasas -por parte de niños que asisten a jardines dependientes de la Junji- se produce en el hogar, especialmente el fin de semana, y que el 21% de la energía consumida por estos proviene de bebidas, dulces y snacks.
"Aquí hay un tema que enfatiza la importancia de la alimentación en el hogar y no sólo en el colegio", afirmó Solimano.
Pese a lo anterior, dijo que el proyecto de ley sobre regulación de alimentos poco saludables igual debe mantener la prohibición de venta de comida "chatarra", al interior y a 100 metros de los colegios.
"Todas las regulaciones que se pongan en el colegio y su entorno son necesarias, pero además se requiere que en el hogar exista una educación adecuada, de lo contrario le vamos a echar toda la culpa al colegio", agregó el facultativo.
Asimismo, advirtió que el cambio cultural es necesario, porque la epidemia entre los escolares se ha triplicado la última década, lo que se traduce en 600 mil niños con obesidad, fenómeno que se origina también por el sedentarismo.
jueves, 29 de mayo de 2008
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